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domingo, 15 de febrero de 2009

Madrugada

Otra vez son la cuatro. El dolor de cabeza no me deja dormir. Me levanto a tomar esa aspirina que no quise tomar en todo el día porque me sangra... Me sangra todo señores; si hasta me sangran los pies del esfuerzo!
Llueve. Escucho el ruido de la lluvia que cae sobre "el tejado de zinc caliente " del vecino y también esa canción que escuchan los otros que entendieron que la vida pasa por otro lado. Mi cuerpo se acurruca en un sillón del living y buscando en la cartera un papel y un lápiz encuentro la jirafa bazzoka que me traje "a mi misma" en otro ataque de infancia. Pienso en los médicos que vì hoy, los diagnósticos que recibí, las dietas que no haré jamàs y los motivos que daré para explicarme lo que yo ya sè.
La apuesta en otros siempre, la apuesta en otros, nunca. Porque me repito desde los quince ese poema de Amado Nervo que dice que soy el arquitecto de mi propio destino, que si extraigo la miel...( al miel me la como), que si extraigo la hiel...( a la hiel la enfrento con mi cuerpo).., me sangra el alma y yo trato de explicar lo inexplicable. Lo que otros no entienden, lo que temo que pase. Lo que no quiero saber de mì. Es como un " viaje al centro de la tierra". Quizás debí leer màs "Patoruzù" y menos "Intervalo". Serà que en realidad en "D`artagnan" daban màs recetas para vivir relajado y con humor o que mirar "El Zorro" era la clave para enfrentar el mundo a capa y espada. Si, evidentemente, son las cuatro de la mañana y creo, que al final Marcelino tiene la clave para ser feliz.
El agua hervió. Me tomo el mate cocido y miro el piso sucio de la casa que me cuenta que hoy no quise barrer mis miserias. Me maquillè y me dibujé la carita feliz porque mis ojos querían llorar eternamente sin descanso. Una música celta me transporta a un castillo donde alguna vez fuì feliz, feliz, feliz , feliz hasta quebrarme..., se desbordan los ríos y los puentes caen y recuerdo cuan feliz fui sin darme cuenta de que lo era. Quizás a hora también soy feliz pero mi alma torturada no me deja ver...me quedo pensando en que será lo que no veo...
Recuerdo tus ojos negros mirándome con amor de enamorado. Recuerdo que me juré no volver a enamorarme nunca más desde aquel otro amor que dejó huellas. Y mi mirada escondida en tu mirada, buscando el momento justo, agazapada en tus ojos, para atraparte. Te atrapé. te atrapé. Te atrapè hasta retenerte aùn a costa de vos mismo y de tus deseos. Te atrapé...o quizás...sea otra más de esas mentiras que uno se cree...acaso alguna vez actuamos lo que el otro necesita y no lo que " juramos con gloria morir". Mi bandera estoica se quedó en mis brazos y de mi bolsillo cayeron las monedas. era un agujero tan grande el del país de los deseos. Era un agujero tan grande el de tus ojos negros...
¿Hará falta que la gloria me mate?
Quizàs tan solo empiece por barrer el piso de la casa y dejar de maquillarme.

13-05-05

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