En la naturaleza de las cosas simples
y en la imposibilidad de recibirlas
En la lozania de tus ojos negros
y en la letania de mi agobio eterno
En cada pedazo de tierra y cemento
en cada equilibrio jamas conseguido
en la inutilidad de esta sonrisa
en el largo efecto de unos ojos tristes
Se lleno de dicha la casa
y el tiempo
cada pensamiento
cubierto de espinas
Se cubrio de gloria
la tristeza eterna
por fin se encontraron
el cuerpo y el alma
Y aquella morada que vivio entre sombras
cual templo vacio
revivio de jubilo
estallo de risas
Se quito la noche
se encendio de soles
y lleno de luz
y lleno de luz
los corazones
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